Filed under: Nacional | Etiquetes: Catalunya, Estatut, nació, referèndum, sentència, Tribunal Constitucional
El Tribunal Constitucional ha anul·lat parcial o totalment 14 articles d’aquell Estatut -de mínims, cal recordar-ho- que jo, com tants altres, vàrem anar a votar ara fa cinc anys. Per aquests senyors i senyores -ses senyories- la seva constitucionalitat passa perquè la meva llengua deixi de ser preferent dins de l’àmbit de les administracions públiques i també dels mitjans de comunicació públics de Catalunya. Diuen que, al seu entendre, això és “anticonstitucional”. I rebaixen l’autoritat del català, fins a convertir-lo en una llengua d’ús normal.I per si algú la qüestió de la llengua no li resulta tan important, els del Constitucional l’engresquen amb una nova retallada que, aquest cop, toca la butxaca. La regulació en matèria fiscal prevista a la carta estatutària també ha suspès la prova de foc, alhora que s’anul·la aquell article que establia que la Generalitat aportaria recursos financers per garantir l’anivellament i la solidaritat a la resta de comunitats autònomes (…) “sempre que duguin a terme un esforç fiscal també similar”. La celebèrrima solidaritat del cafè per a tots. És a dir, continuarem pagant més, rebent menys i essent titllats de lladres per una caverna mediàtica que cada cop escup unes ombres més inquietants i atemoridores.
No conformes amb la mutilació del nostre Estatut, aquests senyors i senyores de les punyetes -en sentit literal, no s’ofenguin pas- ha decidit sotmetre a interpretació un total de 23 articles i 4 disposicions addicionals. Així doncs, queden subjectes a la seva minuciosa interpretació els drets històrics del poble català, aportant una lectura pròpia que fixa com a símbols nacionals, la bandera, la festa i l’himne. Les inversions en infraestructures, la cessió i la gestió de tributs i impostos especials i l’IVA, també seran susceptibles de ser sotmesos a la seva mirada crítica, fent-ne la interpretació que considerin més escaient en cada moment.
En definitiva, una no sap ja a quina verge emparar-se. Després de quatre anys, un Tribunal Constitucional que en cap moment hauria d’haver acceptat un recurs contra un text aprovat pel Parlament de Catalunya, negociat i aprovat per les Corts espanyols i referendat pel poble català, tira per terra qualsevol aspiració d’un futur esperançador. Un Tribunal Constitucional amb membres que han depassat de llarg la data de caducitat del seu envàs, deslegitimat per la seva més que evident politització, mancat de tota moralitat. D’un cop de ploma, ensorra la decisió sobirana del meu poble, el poble de Catalunya, tal i com la vàrem expressar democràticament a les urnes.
A l’altra banda, el Partit Popular riu vantant-se de la victòria del seu recurs, mentre el PSOE li recorda que l’Estatut Català és constitucional en un 95% i que, al seu entendre, han perdut la partida. Uns se’n fumen dels altres. I qui dia passa any empeny. El problema és que cada dia que passa existeix menys marge de maniobra. La humiliació és absoluta. Hem anat tibant la corda. I la corda s’ha trencat. Ara, com sempre, cal alçar la veu i apel·lar a la nostra dignitat.
Perquè la voluntat d’un poble, expressada en referèndum, no pot ser trepitjada com si res.
Perquè som una nació, i, com a tal, nosaltres decidim.
Filed under: Gente, Sociedad | Etiquetes: cigarrillo, exfumador, fumador, libertad, tabaco, tabaquismo
Hace cerca de 5 años que dejé de fumar, aunque no me considero exfumadora. Supongo que para ser exfumador es necesario odiar este hábito. Y yo no lo odio. A mi me gustaba fumar. Y muchas veces me echaría un piti, sin más. Pero odio cualquier cosa que me provoque adicción, y eso me lo provoca. En esto, pues, no hay medias tintas.
La decisión de dejar de fumar, fue una decisión personal, sin ningún tipo de coacción moral, de salud o legislativa. Todos los que me conocen son sabedores de mis numerosos -y fallidos- intentos. Esta vez, al menos presuntamente, lo conseguí. Aún puedo presumir de ello.
A los pocos meses de empezar mi nueva vida como no fumadora, entró en vigor la Ley Antitabaco, y se prohibió fumar en los centros de trabajo y en algunos bares y restaurantes: libre elección para los menores de 100 metros cuadrados y separación obligatoria para los de mayor superficie. Me pareció una ley justa, e incluso pensé que se quedaba corta.. Y no por ser exfumadora. Siempre he pensado lo mismo. De pequeña mi padre me repetía hasta la saciedad que “la libertad de uno empieza donde termina la de otro”. La cita me quedó grabada para siempre, y la meditaba entre calada y calada.
Por esta razón, ahora que por fin parece que las autoridades ponen las cosas en su sitio, me parece más que sintómatico que los fumadores apelen a la libertad de acción para ejercer su derecho, dicen, a practicar su hábito. No me parece mal que fumen. Faltaría más. Cada uno hace con su vida, y con sus pulmones, lo que quiere. No soy nadie para aleccionar a nadie. Pero tampoco me parece justo que nos refugiemos en la libertad de unos para atentar contra los derechos, de vida, de salud, de otros. Fuma lo que quieras, pero hazlo con tus pulmones, no cons los míos. Si decidí dejar de fumar no es para que tú me conviertas en fumadora pasiva. Para ello, vuelvo a fumar, que al menos me da placer.
En los últimos días leo encendidas cartas cruzadas de lectores en El Periódico de Catalunya en relación a la nueva legislación. Me produce una incontenible risotada la defensa a ultranza de la consigna “prohibido prohibir” de los fumadores. Pero especial gracia me hace la que leo hoy. Un lector, fumador de pipa, muestra su repulsa al hecho que los no fumadores siempre aleguen que no pueden entrar a muchos bares y restaurantes por culpa del humo. Dice, como defensa, que “no están obligados a ello”. Ole, ole y ole. Me encanta. Menos mal que no nos obligan a entrar. Per aún más. Remata: “según la Constitución, los fumadores deberían tener derecho a fumar en bares y restaurantes; esto es la libertad, y no aquello que unos cuantos pretenden que se legisle”. Magistral.
Le propongo a este amable lector, baladí de las libertades -o al menos de la suya-, que cada vez que acuda a la biblioteca, alguien le encierre en una sala en la que se mezclen gases tóxicos que sepa que, a la larga, le afectarán su salud. Y cuando se queje, le diremos que no está obligado a ir a la biblioteca. Que si le molestan los gases tóxicos, que no vaya, que se lea los libros en su casa. Sin más. Entonces seguro que apelará a su justificadísima libertad de acudir a un sitio público para ejercer su fundamental derecho a leer y consultar libros sin por ello atentar a sus aún más fundamental derecho a la salud. Porque él, como todos, tiene derechos. ¿O no?
Cuando aún fumaba, un día, comiendo en un restaurante de Milano, me encendí un pitillo. Fue un gesto instintivo. Italia prohibia ya -y era el 2003- el consumo de tabaco en bares y restaurantes, pero el hábito hace olvidar a menudo las obviedades. Un amable camarero acudió directa y fulminantemente hasta mi mesa antes que hubiera dado una segunda calada a mi apetecible cigarrillo. Con grandilocuentes aspavientos me invitó a acabarme el cigarrillo fuera del local. Pedí excusas inmediatamente, con mi pobre italiano, y me uní a unos cuantos clientes más que apuraban sus cigarrillos en la puerta del establecimiento. Y no me paso nada. Lo terminé y volví a la animada sobremesa. ¿O es que acaso ahora los fumadores o dejarán de fumar o no entrarán en los bares?
Filed under: Internacional, Sociedad | Etiquetes: aborto, Haití, homosexualidad, Iglesia, Munilla, Obispo, Política Internacional, terremoto
Lejos de la ultraconservadurismo que algunos -no pocos, parece que tiene pocos amigos- le achacaban, José Ignacio Munilla tomó posesión de su cargo como obispo de San Sebastián definiéndose como un “pobre y humilde” siervo del señor. Casi excusándose en su modestia. Ni 10 días más tarde de su nombramiento, el flamante obispo ha olvidado por completo sus votos de “pobreza y humildad” y se ha enfrascado en una total falta de empatía que caracteriza de la Iglesia moderna, no sólo con sus fieles, sinó con toda la población.
A ojos de este humilde siervo del señor, la catástrofe que ha devastado Haití, dejando bajo los escombros centenares de miles de cadáveres y otros muchísimos desamparados, es una minucia si la comparamos con otros grandes males que asolan la humanidad. Deberíamos, sin ir más lejos, “llorar por nosotros y por nuestra pobre situación esperitual”. “Quizás es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes están sufriendo”, ha sentenciado. Ahí queda eso.
Es para aplaudir con las orejas. Si su mandato ya se inauguraba envuelto de polémica mediática, él ha sabido cómo consolidar esta tónica. Porque oyendo las perlas que dejó en la SER, seguro que este aspirante a más papista que el papa nos deleitará día sí, día también, con un rosario de repugnantes titulares y otras gilipolleces, carnaza para la derecha más recalcitrante que habita este país. No olvidemos su simpatía por el colectivo homosexual ni sus más buenos pensamientos hacia aquellas mujeres que, en ejercicio de su libertad, deciden interrumpir voluntariamente su embarazo. Todo amor.
¿Quieren los creyentes que este personaje les represente? Estoy convencida que, moralmente, la mayoría de creyentes no pueden aceptar este discurso trasnochado. O, sinceramente, eso espero. Alguien debería pedir explicaciones a este obispo venido a salvador de las almas humanas. La Iglesia no puede permitirse perder su voto de misericordia y compasión cristiana y, de un manotazo, ningunear la destrozada población de Haití, los derechos de los homosexuales o el derecho al aborto en pos de erigirse como adalides defensores de nuestra alma pecadora. Mi alma -atea y, por ello, pecadora- duerme muy tranquila. ¿Puede Munilla decir lo mismo de la suya?
Filed under: Sociedad | Etiquetes: audiovisual, fotografia, Haití, imágenes, muerto, periodismo
La hecatombe de Haití reabre en mí un conflicto interno que hace días que se cierne. Tras abrirse la tierra, el terremoto de Haití y sus réplicas ostentan el dudoso honor de ser considerados ya “la mayor catástrofe humanitaria” con un reguero de muertos y desaparecidos que roza por cuantiosa la obscenidad. Lo hemos podido leer en los periódicos o recorriendo con el mando cualquier cadena de televisión.
Es el drama en directo. Las nuevas tecnologías nos han permitido seguir guerras, conflictos y catástrofes en el más riguroso directo. Y eso es positivo. La labor de los periodistas puede ser ahora inmediata y nos erigimos como una pequeña ventana en el lugar de los hechos a la que cualquier lector, telespectador u oyente puede asomarse para conocer de primera mano los hechos.
El problema, si debo llamarlo así, viene con la valiente -y totalmente imprescindible- cobertura que ejercen los medios audiovisuales, los más golosos para esta tarea, los que pueden ser una “ventana” real para mostrarnos la más cruda realidad sentados desde el sofá de casa. Nos hemos hartado de ver fotos e imágenes de muertos bajo las runas, de cadáveres sobre la acera macabramente ordenados en fila, de personas pidiendo auxilio atrapadas bajo los cascotes. Imágenes realistas que nos mantienen aferrados a la cadena en cuestión. Pero algunos medios se han dedicado a hacer, con el dolor, más audiencia. Y no en enseñar más sangre consiste informar.
En sus recomendaciones sobre el tratamiento informativo de las tragedias personales, el Consell Audiovisual de Catalunya recomienda que no se obtengan ni emitan primeros planos o planos cortos de personas heridas, en estado de choc, o en situación de sufrimiento. En cualquier caso, añade, no si su consetimiento explícito. Y, viéndoselas venir, suma a su listado de recomendaciones una que se ajusta más aún a este post: Las imágenes de dolor referidas a tragedias que se producen lejos del ámbito inmediato de referencia de los medios que las emiten han de ser utilizadas también con especial cuidado evitando causar, mediante diferencias flagrantes de trato, un efecto de banalización del sufrimeinto de los otros, en contraste con el sufrimiento de proximidad.
Y es que aquí se encuentra la esencia de la cuestión. Háganse la pregunta. ¿Vemos el rostro de la muerte cuando la víctima es de aquí? La respuesta es no. ¿Por qué? Porque no nos parece moral. Porque que algún televidente o lector de periódicos pueda encontrar la imagen de su ser querido criando malvas nos parece una idea incómoda. Suicidios, violencia machista, accidentes de tráfico, catástrofes naturales, homicidios…En ningún caso, si el sufrimiento es próximo, esa imagen aparece. Pero en cambio, si la víctima es de Haití, sí. O en el también caso del ataque a la sección congolesa, en el cubrimiento mediático del cual hemos visto el cadáver, balazo incluido, pasar por delante de nuestras retinas sin ni siquiera parpadear. ¿Dónde está la diferencia? ¿O es que mi muerto vale más que el tuyo?
Filed under: Gente, Sociedad | Etiquetes: infancia, jugar, juguete, niños, saharauis, Sáhara
Estoy harta de unas fiestas donde todo el mundo debe estar más contento que nunca por obligación, donde el consumismo desaforado hace más evidente que nunca las diferencias de posibilidades, donde la soledad más abrumadora se cierne sobre nosotros para recordarnos aquéllos que faltan. Pero, a pesar de los pesares, debemos ser felices. Por imperativo.
Eso sí, hoy saldré a la calle para ver pasar los Reyes Magos de Oriente -si la lluvia lo permite- en una fastuosa cabalgata que nos hará olvidar por un rato la siempre presente crisis. Sólo por observar la cara de los más pequeños a su paso merece la pena luchar contra viento, lluvia y ancianos que se dejan la piel por un par de caramelos.
Y mañana, por un año más, volveremos a enfrentarnos a un síndrome común que ya ha merecido el estudio de los psicólogos. Lo han bautizado como síndrome del niño hiperregalado. Según los estudiosos del fenómeno, los niños reciben un número desmesurado de regalos durante su infancia. Esto provoca que, en un futuro, esos mismos niños, convertidos en adolescentes y después adultos, sean incapaces de valorar aquello que tienen. Y eso es, sin duda, supone una verdadera pérdida.
Lo vivimos en cada casa. Niños rompiendo envoltorios, uno tras otro, hundidos en una auténtica montaña de juguetes porque sus Reyes no van a ser menos que los del vecino. Y, muchas veces, lo simple gana la batalla. Nos lo demuestran los más pequeños, aquellos que dejan el juguete a un lado para dedicarse en cuerpo y alma a jugar con el papel de regalo que lo envolvía, atraído por su colorido y su textura.
En las casas que nunca ha sobrado de nada y los regalos han sido limitados sabemos bien de qué hablamos. Y aunque las cosas hayan prosperado, conocemos el valor de las cosas. No nos faltó de nada, pero tampoco nos sobraba nada. Cada regalo era una ilusión que iriamos desgranando a lo largo de todo el año, al contrario de lo que hacen los niños en la actualidad, cuando la ilusión por un juguete dura unos segundos.
Filed under: Gente, Nacional | Etiquetes: aéreo, Air Comet, damnificados, Díaz Ferrán, empleo, ERE, regulación
Los telediarios de todas las cadenas se han hartado hasta la saciedad de informar del desmadre causado por el cierre de la compañía Air Comet con el aeropuerto de Barajas como plató. Miles de viajeros desesperados por el resultado de la incompetencia empresarial del señor, por llamarlo de alguna manera, Díaz Ferrán explicaban a cámara su drama humano, cómo todos sus sueños -forjados a través de muchos ilusiones y los consiguientes esfuerzos económicos- se han derrumbado ante los aviones que finalmente no han partido hacia sus lugares de origen donde pasar estas fiestas con la familia. Los damnificados han unido sus fuerzas y puede seguirse la evolución de su caso a través de una página web creada para tal efecto.
Pero también existen otros damnificados, cuya validez como tal para el papel protagonista parece menor. Hay un drama humano de mayor envergadura y con mayor calado social. Aunque parece que ha pasado desapercibido en medio de este caos aéreo y de la vorágine informativa, no podemos obviar que el fiasco de Air Comet deja 650 trabajadores -con sus respectivas familias- también en la calle. Antes del cierre de la empresa, estos trabajadores llevaban 6 meses sin cobrar. Eso sí, Díaz Ferrán nos aleccionó a todos al afirmar rotundamente que las manifestaciones de estos trabajadores -sin aclarar en ningún momento el motivo desesperante de su reivindicación- deberían haber servido para dar buena cuenta de la compañía. Él, aseguró, no hubiera volado en estas circunstancias con su propia aerolínea. De la poca vergüenza de Díaz Ferrán ya hablé en otro post, pero lo cierto es que cada día que pasa me enerva aún más. Volviendo a lo que nos ocupa, los trabajadores de Air Comet no sólo llevan medio año sin percibir su salario, sino que ahora no las tienen todas consigo y saben que no será fácil conseguir la indemnización que les pertoca por el Expediente de Regulación de Empleo que la compañía presente. Ellos y su más que incierto futuro son ahora, con todos mis respeto para los otros afectados, más damnificados que nadie.
Por otra parte, también encuentro a faltar información sobre los afectados por el marasmo aéreo más allá del océano. Desde Argentina, una de las afectadas, Maika Farriols, que ha tenido que desistir de venir a pasar las Navidades con su familia en Catalunya, nos hace llegar el desasosiego e incertidumbre de los que se han quedado ahí colgados. Lo relata a través de su facebook. Comenta que allí todo es “muy caótico” y que los clientes de Air Comet que todavía están afectados podrían superar los 3.000. “Primero tienen prioridad aquellos que tenían que volar entre el 21 y el 26 de diciembre”, apunta, mientras recuerda que los afectados cuyo vuelo fuera posterior los tienen aún más crudo. Le duele, admite, que Fomento sólo tenga en cuenta los afectados que volavan de Madrid, a los que no duda en denominar “los grandes olvidados”.
Mientras Díaz Ferrán, aferrado a la poltrona de la patronal, se comía el turrón en su casa, los estafados por su compañía han tenido que comerse su indignación en la terminal o, en otro caso, si la cosa prospera, en la cola del paro. ¿Debe representar este personaje a la patronal española en una mesa de diálogo social?
Filed under: Nacional | Etiquetes: aerolínea, Air Comet, avión, CEOE, Díaz Ferrán
“Si yo hubiese visto la situación de la empresa desde fuera, nunca hubiera escogida Air Comet para volar a ninguna parte“. Al presidente de Air Comet y también de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, no le tiembla la voz en su primera comparecencia pública tras la suspensión de la actividad de la aerolínea. Con miles de afectados esperando un vuelo que jamás despegará y miles de planes navideños truncados, Díaz Ferrán podría guardarse el sarcasmo para otro momento. Pero la arrogancia le arropa.
Nuevamente el interés público sucumbe ante las consecuencias de una pésima gestión privada. Fomento ha fletado ya tres aviones de Iberia con destino a diversos países de América Latina con el fin de poder transportar a los afectados por la quiebra de la empresa de Díaz Ferrán. El operativo para paliar este desconcierto costará 6,3 millones de euros de las arcas del estado. Es decir, por el momento, del bolsillo de todos.
Pero a Díaz Ferrán no le tembló ayer el pulso ante los medios de comunicación. Con mucha cintura, señaló la crisi, la falta de crédito y la, a su entender, “despropocionada” decisión el juez británico que embargó los aviones por una deuda de 17 millones, como principales culpables de la quiebra de Air Comet. Sin embargo, recordó a los afectados -a los que pidió perdón-, los trabajadores ya hacía tiempo que hacían vaga y que eso debería haberles servido como advertencia para no contratar los servicios de la compañía. ¡Como si los trabajadores hiciesen huelga por gusto, no por no haber cobrado desde hacía medio año! Es que los trabajadores nos quejamos por cualquier cosa…
Díaz Ferrán ha perdido la chaveta. Y para más colmo, se envalentona, saca pecho y advierte que no tiene ninguna intención de dimitir como presidente de la patronal española si así lo desean sus socios. Me pregunto cuál puede ser la valía de un personaje de estas características como interlocutor en una cada vez más inminente proceso de reforma laboral. ¡Con interlocutores como éste estamos listos! ¿Es esa la imagen que quiere forjar la nueva patronal? Sólo espero que la CEOE dé una buena muestra de cordura y destituya fulminantemente a Díaz Ferrán.
Filed under: Nacional, Sociedad | Etiquetes: corridas de toros, ILP, Joaquín Sabina, José Tomás, libertad de expresión, toros
Catalunya podrá debatir sobre la prohibición de las corridas de toro en su territorio. La iniciativa legislativa popular para prohibir la llamada “fiesta nacional” continuará los trámites previstos, tras no haber prosperado las tres enmiendas a la totalidad que se habían presentado en contra. En un votación secreta -donde algunos diputados han podido votar libremente, al margen de las estrategias de partido- 59 diputados han votado a favor, 67 en contra, y 5 se han abstenido.
Esta votación ha venido precedida de una gran expectación. El mundo entero ha estado esta mañana pendiente del futuro de la “fiesta” y multitud de periodistas internacionales se han acreditado como observadores de la votación. Ahora la ILP continúa adelante, y partidarios y detractores de los toros se enzarzan en un debate en el cual la opinión pública se halla inmiscuida desde hace años.
Los detractores defienden a ultranza su postura y hacen de su capa -o mejor dicho, de su capote- un sayo. Para ellos el simple debate de la continuidad de las corridas de toros en Catalunya supone a un ataque en toda regla a su libertad de expresión.
Sin embargo, para mi humilde opinión, matar un animal en público para diversión del personal tiene muy poco que ver con la libertad de expresión y mucho de tortura gratuita. No lo escondo. No me gustan ni las corridas de toros, ni els correbous, ni el toro embolao ni otro sucedáneo de tortura animal, como las peleas de gallos y de perros. Me parece insultante que nuestra sociedad pueda aún hacer negocio o divertirse -más grave, si cabe- con el sufrimiento de un animal. Y de poco me sirve que se escuden diciendo que, en el caso de las corridas de toros, el animal ha vivido en un estado semisalvaje durante 4 años, antes de recibir la muerte. Como si esos años justificaran la estocada final, los pañuelos blancos, las orejas y el rabo.
Pero aún me parece más indignate que los partidarios de continuar con este tipo de tradición se entesten en desviar la atención con falsos debates sobre la libertad de expresión. Y más aún cuando intentan cerrar las voces que -cada vez más- se alzan en contra de la fiesta nacional. Porque cabe recordar que la votación de esta mañana simple y llanamente permite debatir en Catalunya esta delicada cuestión. Y eso, para mí, es la grandeza de la libertad de expresión democrática. Que todos podamos expresar lo que opinamos, sin necesidad de refugiarnos tras el burladero. Como ayer por la noche hizo Joaquín Sabina quien, desde el escenario del Sant Jordi y ante un público entregado, se metió en camisa de once varas para defender el futuro de José Tomás en Barcelona.